Aprietan el disparador e inmolan su cabeza castigando todo aquello que desprenda un mínimo de racionalidad, de naturaleza intelectiva del ser humano. Y en ese castigo, renuncia o disparo no veo sino el desarrollo de un deseo irrefrenable de alcanzar el placer inmediato, sin tan siquiera tramitarlo por un brevísimo proceso lógico.
La herencia directa del Mayo del 68, el placer inmediato, que consiguió romper los viejos estándares, las viejas y rígidas estructuras decimonónicas que rodeaban, encuadraban y controlaban todo aquello que les era sometido y no permitían un mínimo de movimiento al margen de sus cánones. Pero el mayo trajo la revolución, los adoquines pidieron a golpes un cambio rápido, feroz y con sólo la libertad por frontera. Los cambios fueron alcanzados y el mayo trajo la libertad más absoluta, el placer impulsivo e inmediato, pero sólo en el más atroz consumismo e idiotismo antinacional.
En esto, Darwin, celebrara con acierto la teoría de la evolución. Apuntaba la teoría de la selección natural como instrumento de la inteligencia natural para la perfección de la especie y adaptación. El ser humano, en un momento de la evolución sublime, casi perfecto, con el carácter racional alcanzando cotas inimaginables rendimos nuestros votos a la evolución inversa, y digo inversa y no involución. Es la evolución al revés. Sin inteligencia y sin natural.
Placer inmediato, sin racionalidad mínima, y volviendo sobre nuestros pasos en un sistema en el que el más simio es el triunfador, el gran superviviente aupado a hombros y coreado al ritmo de alcoholes y cánticos. Es la era de los pensamientos prefabricados en envase individual por los medios de comunicación social listos para su consumo. En cualquier caso, la evolución inversa es sólo una teoría. Ni siquiera se lo piensen.
http://www.laopinion.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008042800_5_143040__Firmas-evolucion-inversa
Publicado en La Opinión de Tenerife el 28 de Abril de 2008