martes 29 de abril de 2008

La evolución inversa

Vivimos en el premio de la ignorancia, en el castigo de lo racional y el rechazo a la naturaleza sin la cual el ser humano perdería su propia esencia. Veo todos los días gente apretando sus gatillos, renunciando poco a poco, pedacito a pedacito de sus cerebros.
Aprietan el disparador e inmolan su cabeza castigando todo aquello que desprenda un mínimo de racionalidad, de naturaleza intelectiva del ser humano. Y en ese castigo, renuncia o disparo no veo sino el desarrollo de un deseo irrefrenable de alcanzar el placer inmediato, sin tan siquiera tramitarlo por un brevísimo proceso lógico.
La herencia directa del Mayo del 68, el placer inmediato, que consiguió romper los viejos estándares, las viejas y rígidas estructuras decimonónicas que rodeaban, encuadraban y controlaban todo aquello que les era sometido y no permitían un mínimo de movimiento al margen de sus cánones. Pero el mayo trajo la revolución, los adoquines pidieron a golpes un cambio rápido, feroz y con sólo la libertad por frontera. Los cambios fueron alcanzados y el mayo trajo la libertad más absoluta, el placer impulsivo e inmediato, pero sólo en el más atroz consumismo e idiotismo antinacional.
En esto, Darwin, celebrara con acierto la teoría de la evolución. Apuntaba la teoría de la selección natural como instrumento de la inteligencia natural para la perfección de la especie y adaptación. El ser humano, en un momento de la evolución sublime, casi perfecto, con el carácter racional alcanzando cotas inimaginables rendimos nuestros votos a la evolución inversa, y digo inversa y no involución. Es la evolución al revés. Sin inteligencia y sin natural.
Placer inmediato, sin racionalidad mínima, y volviendo sobre nuestros pasos en un sistema en el que el más simio es el triunfador, el gran superviviente aupado a hombros y coreado al ritmo de alcoholes y cánticos. Es la era de los pensamientos prefabricados en envase individual por los medios de comunicación social listos para su consumo. En cualquier caso, la evolución inversa es sólo una teoría. Ni siquiera se lo piensen.

http://www.laopinion.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008042800_5_143040__Firmas-evolucion-inversa
Publicado en La Opinión de Tenerife el 28 de Abril de 2008

lunes 17 de marzo de 2008

La ley del cocotero

Antes de viajar recientemente a la República Dominicana, leí en una guía de viaje, que ningún complejo hotelero podía superar el cocotero o palmera más alto de la zona. Comentándolo entre compañeros nos resultó extraño, gracioso, e incluso alguno dudó de su veracidad. Una vez allí, no pude más que asombrarme al comprobar que en nuestro complejo ninguna edificación sobresalía por encima de la vegetación. La ley del cocotero resultaba mucho más que verdad escrita, una realidad.Y no pude más que pararme a pensar en Canarias. Los hoteles dominicanos datan en su mayoría de los años ochenta. Me pareció una gran mentira que en protección del medio ambiente, un país en vías de desarrollo, nos lleve una delantera asombrosa. Sin ánimo de menospreciar a un país que me enamoró y una gente que por su propia alegría encandila. El paisaje era simplemente maravilloso. Ejércitos de decenas de personas marchaban sobre la playa cada par de horas limpiando cada centímetro cuadrado, los empleados atendían con un buen saber hacer digno del servicio de cualquier casa real. Se preocupaban verdaderamente por el medioambiente incluso recordándote no perturbaras demasiado a las estrellas de mar proliferantes por la playa.Seguían en mi mente aquellos adefesios urbanísticos, acometidos a la sombra del boom turístico con el único fin de pegar el pelotazo, valga la expresión, y echar a correr. Playa de las Américas, Maspalomas o el Puerto de la Cruz. Masas urbanas de más de quince pisos ,en algunos casos, que bloquean el paisaje y te hacen sentir casi en Nueva York, pero al peor estilo República Bananera. Al volver a España, no pude sino comentar a casi cualquier conocido con el que conversaba tal extremo. En un caso concreto, un canario, buen amigo me espetó "da igual que esa ley no exista en Canarias, hubieran encontrado la manera de crecer desproporcionadamente las palmeras o cocoteros de una u otra forma". Mi buen amigo, con tal afirmación no quería sino resaltar la capacidad extraordinaria que existe en Canarias para incumplir las leyes medioambientales, ya de por si escasas.Sin embargo, me queda un halo de esperanza. La isla baja, el sur de Fuerteventura y las islas menores son territorios inexplorados gracias a la moratoria turística. Esta moratoria turística no me parece el formato adecuado en cualquier caso. Debería existir una ley por la que se aprueben medios legislativos y económicos para la rehabilitación de complejos hoteleros. En estas rehabilitaciones, se restarían alturas, y a cambio, deducciones fiscales y posibilidad de construir en otras zonas con restricciones en número de plantas. Creo, que Guía de Isora es un buen ejemplo de lo que se podría hacer. Pocos hoteles, de muy alto nivel y excluyendo los tan temidos todo incluido. En Fuerteventura, de momento parece que se mantiene cierto respeto medioambiental, pero el sistema todo incluido no favorece la economía local. De momento, no nos queda otra que esperar a que una clase política desconectada de la realidad y conectada a Suiza nos procure una mejor realidad urbanística. Mientras, me dedicaré a plantar cocoteros.
Publicado en La Opinión de Tenerife, el lunes 17 de marzo de 2008

jueves 6 de diciembre de 2007

Ojalá Octubre

Ojalá Octubre. Así se llama el libro que el portuense Juan Cruz ha presentado recientemente. No he tenido todavía el placer de leerlo, pero me ha llamado la atención el tema. Entorno al principal de cómo sufrieron y la dignidad con que lo hicieron los que perdieron, circula el reconocimiento merecido a su padre, y a toda la gente que defendió la libertad en la que creían. En las conferencias que acompañaron el lanzamiento del libro, dijo haberse mirado un día al espejo y haber reconocido el reflejo de su padre.Dicen que cuando empiezas a hacerte viejo los reflejos en el espejo son los de tu padre. Las mismas arrugas, la misma mirada y la misma tez. No en vano, fluye la misma sangre y al menos la mitad de la herencia genética. Sólo faltaría unir el aprendizaje de comportamientos que te da toda una vida con tu referente moral y tendrás clones naturales, hijos.Hemos sido, somos y seremos la herencia de nuestros padres, la herencia viva, latente, que defiende y defenderá la misma libertad, el mismo modelo de sociedad. Todos, en conjunto, somos reflejos de nuestros padres, de nuestros abuelos. La sociedad de hoy es un reflejo nítido de la de ayer en la que ambas imágenes se funden en una conciencia, un pensamiento.No puedo dejar, pues, de defender una Ley de la Memoria Histórica, mejorable eso sí, pero que no hace sino plasmar el reflejo de lo que fuimos, y por tanto, de lo que somos. Un homenaje a nuestro reflejo, a nuestros padres. Y cuando digo nuestros lo digo de todos. De toda la sociedad española, unos y otros. Quizás hubiera sido mejor haber logrado consensuar todas las posturas, pero por motivos a los que no alcanzo a determinar con certeza, no ha sido posible.Podemos mirar al futuro, debemos mirar al futuro, con optimismo, con tranquilidad, pero no podemos perder la referencia del pasado. Los buenos referentes, los malos referentes, todos deben conformar las raíces, la esencia. Levantarse por la mañana y mirar al espejo es en si mismo un ejercicio de mirar al pasado, mirar a lo que te debes, lo que eres y porqué lo eres. El libro con el que encabece el texto, hace referencia en su título a una frase de Truman Capote. En ella decía "Me gusta tanto este mes que ojalá siempre fuera octubre". Con ella, no hacía sino transmitir a un amigo el estado de felicidad en el que se encontraba. Nosotros estamos en un Ojalá Octubre. Ojalá siempre viviéramos las últimas tres décadas.Un líder jamaicano, no dudó en señalar la inexistencia de raíces para un pueblo sin memoria. Nuestro árbol tiene que crecer, y crece. Somos la octava potencia mundial. Pero no debemos dudar de nuestras raíces. Es nuestro deber y sin ello estamos abocados a que el árbol se tambalee, tuerza y caiga. Nos toca ponernos todos juntos a regar. Sólo nos queda pensar ¿Qué árbol queremos?
Publicado en La Opinión de Tenerife, el 6 de Diciembre de 2007

lunes 26 de noviembre de 2007

El Elefante Rosa

Las ideas flotan en el aire. Por encima de las cabezas de los hombrecillos, que se afanan por coger todas las que pueden, echarles un vistazo mientras las tienen en las manos e introducirlas rápidamente en sus pesadas mochilas. Poco a poco la emoción se hace más intensa y uno empieza a correr detrás de las ideas, y cuanto más corre, más huyen.

Desde Milán a Barcelona, de Madrid a Gran Canaria, no sin antes pasar por Tenerife. Miles de ideas flotan caminando esperando ser víctimas de alguna mente lo suficientemente aguda y rápida como para cogerla. Unas son rápidas y esquivas, otras lentas y torpes por lo que caen fácilmente en manos de los depredadores de ideas. Y en nuestro afán de capturar cuantas más mejor, la mochila que cargamos se hace más pesada, y los movimientos son más torpes. Nos enredamos, corremos y se forma vacío alrededor de los corredores.

Las ideas huyen, no somos capaces de alcanzarlas y la desesperación no tarda en aparecer. No en pocas calles he visto personas corriendo desesperadas tratando sin éxito alcanzar veloces conceptos. Comienza entonces a dar bandazos, a titubear. Tropiezan unos cazadores de ideas con otros. Primero a una idea, luego a otra. Luego correr de frente hacia aquella para frenarse en seco a dos pasos.

No existe nada peor que quedarse falto de ideas, de conceptos. Una sociedad sin ideas es una sociedad muerta. Y la velocidad y emoción en la que hoy vivimos nos conduce en innumerables ocasiones a correr y gastar energía sin sentido en búsqueda de nuevas ideas. Yo mismo corría por media España buscando sin encontrar.

Pero un día, a un elefante rosa, en la calle de Triana de la capital grancanaria se le ocurrió pararme, pedirme educadamente un momento y rogarme paciencia. Me explicó que los elefantes rosas se extinguieron por el estrés que les provocaba huir permanentemente de los seres humanos deseosos de alcanzar uno. Mire a mi alrededor ya inmóvil y una idea se me posó en el hombro. Acto seguida dos hicieron aparición en mi cabeza. Le propuse mi mano y la idea accedió. La observé detenidamente y la introduje con delicadeza en la mochila.


Desde entonces, intento caminar despacio, eso si, sin parar de caminar. Las ideas me acompañan, me hacen guardia mientras, veo pasar a desesperados cazadores corriendo calle arriba. Y guardo un eterno agradecimiento a aquel elefante rosa, que supo ayudarme incluso cuando más lejos estaba de él, cuando ya no se podía ser más cruel con él. Cuanto más rápido vamos, morimos un poco más.

Publicado en La Opinión De Tenerife el sábado 23 de Noviembre de 2007

jueves 16 de agosto de 2007

La Usura Canaria

La pasada semana visité el Drago de Icod con un buen amigo. Hacía muchísimos años que no me acercaba al milenario árbol y aproveché la ruta por la isla baja que estaba ofreciendo a mi invitado para observar nuevamente tan legendario drago. Grande fue mi sorpresa cuando la empleada, muy amablemente me indicó que había que abonar la cantidad de cuatro euros para ver el árbol patrimonio de nuestra isla. Además, tal cantidad me daba acceso a un parque temático guanche.

Lo primero que vimos fue el Drago. Majestuoso, enorme y eso sí, un poco deteriorado. Después, poco a poco, nos fuimos introduciendo en una estafa que no paraba de crecer. Muñecos más semejantes a maniquíes de Zara que a guanches portaban pieles. Y eso era todo el parque. Maniquíes de Zara desperdigados por todo el recinto en diferentes posturas y actitudes. Una placa, reseñaba que la cueva guanche había sido reformada recientemente. La placa se trataba de un tablón blanco de madera con la inscripción realizada por un rotulador permanente o similar. Mi sensación de estafa se vio rápidamente solapada por una suplica de perdón a nuestro visitante que portaba la cara de asombro por todo el camino.

Durante más de veinte años han corrido ríos de oro por Canarias gracias al turismo extranjero. Pero con el destrozo medioambiental, el declive turístico ha sido más que importante. En lugar de realizar las actuaciones oportunas para poder ofrecer una calidad de instalaciones que sustituya al en parte ya desaparecido medio ambiente, inventamos parques con inversiones mínimas para tratar de arrancar el último euro al extranjero. No se puede tratar de vender plomo a precio de oro. El turista, huye despavorido deseando no caer más en esa isla de usureros y farsantes que sólo desean de su visita los mayores beneficios y a cualquier precio.

Sin embargo, existen determinadas instalaciones en la isla, en las que se realiza una inversión continua tratando de mejorar la calidad y consecuentemente su número de visitantes no decrece, es más aumenta. Estos empresarios, que son los menos, se merecen todos mis elogios pues son los únicos que plantean un turismo de calidad a largo plazo en Tenerife.

Una vez más, debemos plantearnos un turismo sostenible, con el medio ambiente y con la economía. Todo, se debe al afán de lucro rápido, a la cultura del pelotazo. Hacer dos o tres proyectos de baja calidad y pingües beneficios, en los que ganar millones y tumbarse a vivir de la nada. Sólo cabe una solución para que el turismo no abandone la isla para siempre: Olvidarnos de la cultura del pelotazo y establecer proyectos y empresas que sostengan beneficios durante largos años y que incluso, nuestros descendientes puedan vivir de ellas.

Publicado en La Opinión de Tenerife el Jueves 16 de Agosto de 2007

http://www.laopinion.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2864_5_98069__Opinion-Usura-Canaria

martes 14 de agosto de 2007

Vacaciones en Paz

Hace casi cuarenta años que las familias saharahuis envían a sus hijos religiosamente cada verano a Europa. En un encuentro entre ambas culturas que favorece el desarrollo de los jóvenes y su hermanamiento con la Europa que últimamente tanto le ha dado la espalda al pueblo saharaui.

Movimientos fundamentalistas se extienden por el mundo árabe. El envío de estos niños a unas vacaciones en paz ha procurado que un pueblo que ha luchado pacíficamente se mantenga al margen de las acciones terroristas. Se corre el riesgo, de una radicalización del Sáhara occidental, un pueblo que ha reclamado una y otra vez su independencia de manera tranquila y que de acuerdo con el derecho Internacional le corresponde legítimamente.

Marruecos, probablemente expresa su interés por un territorio y lo mantiene por las riquezas naturales que posee, o que a buen seguro, descubrirán con el tiempo. Se trata de un mero interés económico y territorial, digno de una monarquía medieval que no puede tolerarse en ningún caso en el Siglo XXI. Pero lo peor, sin duda es el apoyo de la primera potencia mundial económica, militar y política a una opresión sin precedentes y que se fundamenta en un territorio contiguo que en ningún caso constituye un derecho sobre el Sáhara Occidental.

España, antiguo colonizador del Sáhara debería implicarse, y no sólo implicarse de manera cordial y negociadora entre las partes sino adoptar una posición concreta en lo que debería ser reconocido como República Independiente Saharaui. Los canarios, también deben en su correspondiente competencia implicarse en ayudar a un pueblo vecino, pacífico, tranquilo y soñador.

Las Naciones Unidas, y el Derecho Internacional han reconocido en repetidas ocasiones el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Una invasión ilegal, sostenida durante años en un status que no es digno para ningún pueblo del planeta. Quiero que España se implique en el proceso. Quiero que Europa se implique en el proceso. Quiero un Sáhara libre.
Publicado en la Opinión de Tenerife el 26 de Julio de 2007

sábado 30 de junio de 2007

Hipo

Anda el síntoma del hipo afectando últimamente a nuestros líderes de sotana. Desde que Pio XII, el Papa de la Guerra, falleciera aquejado de hipo crónico durante meses hasta su fallecimiento.

Pero parece que el hipo eclesiástico no quedo ahí. Desde la muerte del líder eclesial pro fascista no ha cesado ni un solo día de aquejarse de hipo y tartamudez tan antigua institución occidental.

Ha tenido afecciones de hipo políticas, sociales e incluso económicas. En una primera fase de incubación del hipo apoyó a regimenes franquistas, del Chivo dominicano e incluso posicionándose abiertamente en contra del comunismo en lo que era una lucha política en la que una institución religiosa no debía inmiscuirse. De poco para acá ha retomado la guerra política contra regímenes con los que no comparto medidas, pero que no dejan de ser legítimos en América Latina.

Pero la cosa no quedó ahí. Después de rechazar el aborto, aun por encima de las desgracias familiares y las mil circunstancias que pueden sobrevenir a una joven embarazada, sigue insistiendo en repudiar el condón en África. Anteponiendo la castidad a la muerte en apología de fundamentalismo religioso.

En España, insisten en inmiscuirse en política, y cambiar sotanas de dedicación a Dios por atriles frente a los medios, en un intento de cambiar el curso social en nombre del señor. La última declaración del Portavoz de la Conferencia Episcopal recuerda más a una arcada de intransigencia que a una declaración de una confesión religiosa.

El profundo rechazo de la Conferencia a la asignatura Educación para la Ciudadanía me parece el último grito de un monstruo agonizante, titubeante y tartamudo. Camina en zigzag tratando de recuperar el poder perdido y del que sólo su intencionado alejamiento del sentir popular tiene la culpa. Tiempo atrás fue un halo de esperanza para mucha gente. Para otra, hoy lo sigue siendo como el modelo de Iglesia que todos querríamos y que tiene su modelo en la polémica Parroquia de San Carlos Borromeo.

Deberá tan antigua institución modernizarse, tratar de acercarse al sentir de la gente. Deberá avanzar cuatro o cinco siglos de golpe y ponerse al orden de los movimientos sociales y humanitarios, que es donde tiene su sitio, y desde donde se mudo hace tiempo hacia intereses menos puros. Deberá pensar mucho su situación, convocar un Concilio, trazar los planes de la Iglesia del Siglo XXI. Deberá hacer todo esto y más, si no quiere morir de hipo.

Publicado en La Opinión de Tenerife el Viernes 29 de Junio de 2007